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Tortuga de agua como mascota: cuidados y errores comunes

18 de julio de 2026·9 min de lectura·Por Equipo Paseadores.pe
Tortuga de agua asoleándose sobre una plataforma seca dentro de su acuario
Resumen

La tortuga de agua (como la de orejas rojas) no se queda del tamaño que la compras: llega a medir 25 a 30 cm y puede vivir de 20 a 40 años, así que es un compromiso de décadas. Necesita un acuario grande con agua filtrada, una zona seca para asolearse, calor y luz UVB para procesar el calcio y no enfermar del caparazón. Puede transmitir salmonella, así que la higiene de manos es clave, sobre todo con niños. Y algo muy importante: nunca la sueltes en un río, laguna o el mar de Lima; es una especie invasora que daña el ecosistema y, además, no sobrevive bien.

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Esa tortuguita chiquita que venden barata en mercados y semáforos de Lima parece la mascota más fácil del mundo, y es justo lo contrario. La tortuga de agua no se queda del tamaño de una moneda: llega a medir 25 a 30 centímetros y puede vivir entre 20 y 40 años. Necesita un acuario grande, filtro, calor y luz UVB para estar sana. Comprarla por impulso, sin saber esto, es la receta de una tortuga enferma y de un dueño desbordado años después.

La más común en el Perú es la tortuga de orejas rojas. Antes de tener una, conviene entender que es un reptil con necesidades técnicas, no un pez de pecera ni un adorno. Vamos a ver qué requiere de verdad y los errores que la enferman.

El tamano real: no se queda chiquita

El engaño más grande es pensar que la tortuga se mantiene del tamaño con que la compraste. Esa cría de pocos centímetros crecerá hasta los 25 o 30 centímetros de caparazón en una hembra adulta. Eso significa que el pequeño recipiente donde suele venderse le queda chico en pocos meses, y de adulta necesita un acuario grande, del orden de cientos de litros. Planificar ese espacio desde el inicio evita tener una tortuga apretada y enferma.

Un compromiso de décadas

Una tortuga de agua bien cuidada puede vivir 30 o 40 años. Es probable que te acompañe más que muchas otras mascotas de tu vida. Antes de tenerla, piensa en quién la cuidaría si te mudas, viajas o cambian tus circunstancias. No es una decisión de un rato: es de largo plazo.

El acuario: agua filtrada y zona seca

La tortuga de agua pasa gran parte del tiempo nadando, pero también necesita salir del agua a secarse y asolearse. Por eso su hábitat combina una zona de agua amplia y profunda para nadar con una plataforma o rampa seca donde pueda subir por completo. El agua se ensucia rápido porque la tortuga come y hace sus necesidades ahí, así que un buen filtro es imprescindible; sin él, el agua se vuelve un foco de infección y mal olor.

  • Acuario grande, con más agua de la que la gente imagina: la tortuga necesita espacio para nadar, no solo para caber.
  • Un filtro potente, pensado para tortugas o sobredimensionado, porque ensucian mucho más que los peces.
  • Una zona seca (plataforma o rampa con isla) a la que suba fácilmente para asolearse fuera del agua.
  • Agua a temperatura templada; en el invierno gris de Lima puede requerir un calentador para no enfriarse.
  • Cambios parciales de agua regulares además del filtro, para mantenerla limpia.

Calor y luz UVB: lo que casi nadie le da

Aquí está el error técnico que enferma a la mayoría de tortugas de Lima. Al ser reptil, la tortuga no regula sola su temperatura y necesita una fuente de calor (una lámpara) sobre su zona seca para calentarse. Pero además, y esto es lo que casi nadie sabe, necesita luz ultravioleta tipo UVB. Sin UVB, su cuerpo no puede procesar el calcio, y desarrolla una enfermedad ósea que le deforma y ablanda el caparazón, un problema grave y frecuente.

El sol de Lima a través de un vidrio no sirve, porque el vidrio filtra la radiación UVB. Se necesita una lámpara UVB específica para reptiles, que se cambia cada cierto tiempo porque pierde efecto aunque siga encendiendo. Junto con una dieta con calcio, la UVB es lo que mantiene el caparazón duro y sano.

Caparazón blando: señal de alarma

Si el caparazón de tu tortuga se ve blando, deforme o con manchas, es una señal de enfermedad ósea por falta de UVB y calcio, o de una infección. Necesita un veterinario de reptiles cuanto antes. La prevención (lámpara UVB, calor y dieta con calcio) es mucho más fácil que revertir el daño ya hecho.

Alimentacion

Las tortugas de agua son omnívoras y su dieta cambia con la edad. De jóvenes comen más proteína animal; de adultas, más vegetales. Una buena base es el pellet específico para tortugas de agua, complementado con vegetales de hoja y, ocasionalmente, alimento vivo o proteína adecuada. Evita darles solo un tipo de comida o, peor, sobras humanas. Un aporte de calcio (como un hueso de jibia en el agua) ayuda a mantener el caparazón fuerte.

Salmonella: higiene, sobre todo con ninos

Las tortugas, como muchos reptiles, pueden portar la bacteria salmonella en su cuerpo sin verse enfermas, y esa bacteria puede pasar a las personas y causar infecciones estomacales serias, sobre todo en niños pequeños, embarazadas y personas con defensas bajas. No significa que no puedas tenerla, pero sí que la higiene es obligatoria.

  • Lávate bien las manos con agua y jabón después de tocar la tortuga, el agua o cualquier cosa del acuario.
  • No laves el acuario ni sus accesorios en el lavaplatos de la cocina ni cerca de alimentos; usa un lugar aparte.
  • Supervisa a los niños: que no besen a la tortuga ni se lleven las manos a la boca después de tocarla.
  • No es recomendable como mascota para hogares con bebés muy pequeños por este motivo.

El error mas dañino: soltarla en un rio

Cuando la tortuga crece y el cuidado se hace pesado, mucha gente cree que hace lo correcto soltándola en un río, una laguna o el mar. Es un error grave por dos razones. Primero, la tortuga de orejas rojas es una especie invasora: compite con la fauna local, la desplaza y daña el ecosistema. Es una de las especies invasoras más problemáticas del mundo justamente por esto. Segundo, una tortuga criada en cautiverio no está preparada para sobrevivir en un ambiente natural distinto y suele morir. Soltarla no es un acto de bondad: es un doble daño.

tip

Si ya no puedes cuidar tu tortuga, no la sueltes nunca. Busca a alguien que la reciba, contacta grupos de rescate de reptiles o consulta con un veterinario de animales exóticos. Siempre hay una salida mejor que abandonarla en un río de Lima.

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Preguntas frecuentes

¿De qué tamaño llega a ser una tortuga de agua?

Aunque se venda del tamaño de una moneda, la tortuga de agua llega a medir 25 a 30 cm de caparazón de adulta y necesita un acuario grande, de cientos de litros. No se queda chiquita: por eso hay que planear el espacio desde el inicio.

¿Por qué mi tortuga necesita luz UVB?

Porque sin luz ultravioleta UVB su cuerpo no puede procesar el calcio, y desarrolla una enfermedad que le ablanda y deforma el caparazón. El sol a través del vidrio no sirve porque filtra la UVB. Necesita una lámpara UVB específica para reptiles, que se cambia cada cierto tiempo.

¿Puedo soltar mi tortuga en un río si ya no puedo cuidarla?

Nunca. La tortuga de orejas rojas es una especie invasora que daña el ecosistema local, y una tortuga criada en cautiverio no sobrevive bien en la naturaleza. Si no puedes cuidarla, busca a alguien que la reciba o contacta un grupo de rescate de reptiles.

¿Las tortugas transmiten enfermedades a las personas?

Pueden portar salmonella sin verse enfermas, y esa bacteria puede causar infecciones estomacales, sobre todo en niños pequeños y personas con defensas bajas. Con higiene estricta de manos y sin mezclar el lavado del acuario con la cocina, el riesgo se controla.

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