Argos, el perro de Ulises en 'La Odisea' de Homero, no pertenece a una raza moderna: era un perro de caza de la antigua Grecia, del tipo sabueso o lebrel laconio, criado para rastrear y perseguir presas. Su historia es la del perro más fiel de la literatura: esperó 20 años el regreso de su amo. Hoy su equivalente serían los sabuesos y galgos, y en Lima muchos mestizos comparten esa lealtad.
¿Buscas paseador en Lima? Compara perfiles y preciosArgos, el perro fiel de Ulises en 'La Odisea' de Homero, no era de ninguna raza que hoy podamos comprar en un criadero. Era un perro de caza de la antigua Grecia, del tipo que los griegos llamaban laconio: un sabueso o lebrel criado para rastrear y correr detrás de liebres y jabalíes. La respuesta corta, entonces, es que Argos era un perro de caza griego, antepasado lejano de los sabuesos y galgos actuales.
El personaje es famoso no por su aspecto, sino por una de las escenas más conmovedoras de toda la literatura. Vale la pena entender su origen y, ya que estamos, pensar qué perros de hoy heredan ese perfil de lealtad y olfato, porque en Lima muchos mestizos y sabuesos comparten justo esas cualidades.
La respuesta corta: qué raza es Argos
Argos era un perro de caza de la Grecia de hace casi tres mil años, así que no existía el concepto moderno de raza con pedigrí. Los expertos lo ubican dentro de los perros tipo laconio o molosos ligeros que los griegos usaban para cazar. Por su papel de rastreador y su resistencia, se lo asocia con la familia de los sabuesos (perros de olfato) y, según otras lecturas, con los lebreles o galgos (perros de vista y velocidad). Ninguna raza actual desciende directamente de él, pero varias conservan ese aire.
El origen del personaje y la escena que emociona
En el poema, Ulises regresa a Ítaca después de veinte años: diez de guerra en Troya y diez de viaje. Vuelve disfrazado de mendigo para que nadie lo reconozca. El único que lo reconoce al instante es Argos, ya viejo, sarnoso y abandonado sobre un montón de estiércol. El perro no tiene fuerzas para levantarse, pero mueve la cola y baja las orejas al ver a su amo. Ulises, para no delatarse, no puede acariciarlo y solo derrama una lágrima a escondidas. Argos muere justo después de haberlo visto por última vez.
Argos reconoció a su amo tras veinte años y murió en paz apenas lo vio: es la imagen más pura de la lealtad de un perro en toda la literatura.
Homero cuenta que, de cachorro, Argos era un perro veloz y valiente para la caza, admirado por todos. Ese detalle confirma su perfil: un perro atlético, de trabajo, criado para el campo. La grandeza del personaje está en el contraste entre ese pasado glorioso y su final humilde, y en que la fidelidad sobrevive incluso al abandono y al paso del tiempo.
En qué se parece Argos a un perro real
Un perro como Argos, del tipo sabueso o lebrel, tendría hoy estas características: cuerpo delgado y atlético, olfato o vista excelentes, mucha energía de joven y un vínculo intenso con su familia. Los sabuesos son rastreadores incansables; los galgos, corredores natos que en casa son sorprendentemente tranquilos. Ambos grupos son conocidos por ser leales y sensibles, justo lo que define a Argos.
| Tipo de perro | Qué hereda de Argos | Cómo es en casa |
|---|---|---|
| Sabueso (Beagle, Bloodhound) | Olfato y rastreo | Sociable, narigón, necesita ejercicio |
| Lebrel o galgo | Velocidad y resistencia | Tranquilo en casa, explosivo al correr |
| Mestizo peruano de campo | Lealtad y adaptabilidad | Equilibrado, agradecido, resistente |
Perros con alma de Argos en Lima
No hace falta buscar un perro exótico para tener la lealtad de Argos. En los albergues de Lima abundan mestizos con ese perfil: cuerpo atlético, olfato fino y una capacidad enorme de apego a quien los cuida. Muchos vienen de la calle o del campo y, como Argos, saben esperar y reconocer a su gente. Adoptar uno es, en cierto sentido, honrar la historia del perro más fiel de la literatura.
La historia de Argos explica por qué, tres mil años después, seguimos emocionándonos con los relatos de perros fieles: desde Hachiko en Japón hasta tantos perros anónimos que esperan a su familia en la puerta cada tarde. Esa lealtad no es exclusiva de una raza cara ni de un pedigrí: es parte de lo que significa ser perro. En Lima, cualquiera que haya rescatado a un mestizo de la calle sabe que ese apego aparece con fuerza cuando el animal siente que por fin tiene un hogar seguro. Argos nos recuerda que el perro nos elige y nos espera, y que corresponder a esa fidelidad con cuidado y presencia es la esencia de tener un perro.
Si adoptas un mestizo con perfil de rastreador o corredor, dale ejercicio de verdad. Estos perros se aburren y se frustran encerrados. Caminatas largas, juegos de olfato y espacio para trotar hacen toda la diferencia en su comportamiento en casa.
En lo práctico, un perro atlético en Lima agradece paseos en horas frescas por el calor de verano, sobre todo si es de pelo corto y piel clara, más propensa a quemaduras solares. Los sabuesos, con su olfato, tienden a seguir rastros y alejarse, así que conviene reforzar el llamado y usar correa en zonas abiertas como el Malecón de Miraflores o los parques de San Borja.
Lo que Argos nos enseña sobre los perros mayores
La imagen final de Argos, viejo y olvidado, encierra una lección que sigue vigente. En muchos hogares los perros ancianos pasan a un segundo plano cuando ya no corren ni juegan como antes, y eso es precisamente lo que la escena de Homero critica sin decirlo. Un perro senior, a partir de los siete u ocho años en razas medianas y grandes, necesita más cuidado, no menos: chequeos veterinarios más frecuentes, una dieta adaptada, camas cómodas para sus articulaciones y paseos más cortos pero constantes. En Lima, la humedad del invierno puede agravar el dolor articular de los perros mayores, así que conviene abrigarlos en las mañanas frías y evitar los pisos resbalosos. Argos esperó veinte años con una lealtad intacta; lo mínimo que podemos devolverle a un perro que envejece es atención y dignidad. Si tu perro entra en la tercera edad, no dejes de sacarlo: el ejercicio suave lo mantiene móvil, alerta y conectado contigo hasta el final.
El vínculo tipo Argos no aparece solo: se construye con tiempo, paseos y consistencia. Un perro que hace ejercicio y comparte momentos con su familia se apega más y se porta mejor. La constancia diaria vale más que cualquier premio caro.
En la práctica limeña, muchos dueños de perros mayores descubren que el paseo diario se vuelve más difícil de sostener con el paso de los años, sobre todo si trabajan fuera o el perro necesita salidas cortas pero frecuentes. Ahí un paseador de confianza marca la diferencia: mantiene la rutina de movimiento suave que un perro senior necesita para conservar la movilidad, sin exigirle de más. Como Argos, esos perros dieron años de lealtad; devolverles constancia y compañía en su vejez es una forma concreta de honrar ese vínculo que la literatura celebra desde hace siglos.
Un perro atlético y leal necesita moverse cada día. Un paseador de confianza en Lima le asegura ejercicio constante aunque tú tengas la agenda llena.
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¿Qué raza era Argos, el perro de Ulises?
Argos era un perro de caza de la antigua Grecia, del tipo laconio, antepasado de los sabuesos y lebreles actuales. No pertenecía a ninguna raza moderna con pedigrí, porque el concepto de raza tal como lo conocemos no existía hace tres mil años.
¿Por qué Argos es tan famoso?
Por la escena en que reconoce a Ulises tras veinte años de ausencia, cuando su amo vuelve disfrazado de mendigo. Argos, viejo y abandonado, mueve la cola al verlo y muere poco después. Es considerada la imagen más conmovedora de lealtad canina en la literatura.
¿Qué perro actual se parece más a Argos?
Los sabuesos como el Beagle o el Bloodhound, por su olfato, y los galgos o lebreles, por su cuerpo atlético y velocidad. También muchos mestizos peruanos de campo comparten su perfil resistente y su lealtad. Todos necesitan ejercicio diario.
¿Argos aparece en la película de La Odisea?
Las adaptaciones de La Odisea suelen incluir la escena del reencuentro con el perro por su fuerza emocional. El aspecto de Argos varía según la producción, pero siempre se lo muestra como un perro viejo y fiel que reconoce a su amo antes de morir.