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Alimentación

¿Es malo darle comida de la mesa a mi perro?

18 de julio de 2026·8 min de lectura·Por Equipo Paseadores.pe
Perro sentado mirando con atención hacia la mesa del comedor esperando comida
Resumen

Darle comida de la mesa a tu perro suele traer más problemas que alegrías: fomenta el sobrepeso, lo vuelve un mendigo insoportable a la hora de comer y lo expone a alimentos que para él son tóxicos, como cebolla, ajo, uvas o el edulcorante xilitol. No todo está prohibido: hay alimentos naturales que sí puede recibir como premio ocasional, como trozos de pollo cocido sin sal, zanahoria o manzana sin semillas. La regla de oro es que los premios, sumados, no pasen del 10% de sus calorías del día, y que nunca se los des desde la mesa mientras ustedes comen. Cortar el hábito es cuestión de constancia y de que toda la familia se ponga de acuerdo.

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La escena se repite en muchas casas de Lima: la familia almorzando y un par de ojos suplicantes al lado de la silla, esperando que caiga algo. Ceder parece inofensivo y hasta tierno, pero darle comida de la mesa a tu perro tiene consecuencias que no se ven en el momento: kilos de más, un mendigo cada vez más pesado y, lo más peligroso, el riesgo de darle sin querer algo que le hace daño. La respuesta corta a la pregunta del título es que, como hábito, sí es malo. La respuesta larga tiene matices, porque no todos los alimentos son iguales y un premio bien dado en el lugar correcto no es lo mismo que dar sobras desde la mesa.

Los tres problemas de dar comida de la mesa

1. El sobrepeso llega sin que lo notes

Un perro pequeño de 8 kilos necesita muchísimas menos calorías de las que crees. Un pedazo de pan con algo de mantequilla, un trozo de carne con grasa o unas papas fritas representan para él una parte enorme de su cuota diaria. Repite eso todos los días y en pocos meses tienes un perro con sobrepeso. Y el sobrepeso no es estético: acorta la vida, carga sus articulaciones, favorece la diabetes y le hace más difícil respirar en el calor limeño. Se estima que una gran proporción de los perros de ciudad tiene exceso de peso, y las sobras de la mesa son una de las causas principales.

2. Crea un mendigo (y a veces un ladrón)

Cada vez que le das algo desde la mesa, le enseñas que quedarse ahí mirando funciona. El perro no entiende de excepciones: si un domingo le diste pollo, va a pedir todos los días. Con el tiempo el pedir se vuelve ladrido, empujones, saltar a las piernas de las visitas o incluso robar comida del mostrador. Es un hábito que tú mismo entrenas sin querer, y que después es difícil de sacar precisamente porque premiaste el pedir cientos de veces.

3. El peligro de los tóxicos escondidos

Este es el punto más serio. La comida que preparamos está llena de ingredientes que para el perro son tóxicos, y muchas veces están escondidos en un guiso o una salsa. Un bocado 'inofensivo' de nuestra comida puede llevar cebolla o ajo, que dañan sus glóbulos rojos, o restos que contengan xilitol, un edulcorante que le baja el azúcar peligrosamente.

AlimentoPor qué evitarlo
Cebolla y ajoDañan los glóbulos rojos, causan anemia
Uvas y pasasPueden provocar falla renal aguda
ChocolateTóxico para el corazón y el sistema nervioso
Xilitol (dulces, chicles sin azúcar)Baja el azúcar y daña el hígado
Palta en exceso y su pepaMolestias digestivas y riesgo de atragantamiento
Huesos cocidosSe astillan y perforan o obstruyen el intestino
Comida muy salada, grasosa o condimentadaVómitos, diarrea y hasta pancreatitis
Alimentos comunes tóxicos o peligrosos para el perro
Si comió algo tóxico

Si sospechas que tu perro comió cebolla, ajo, uvas, chocolate o algo con xilitol, llama al veterinario de inmediato con el dato de qué comió, cuánto y hace cuánto. No induzcas el vómito por tu cuenta. Con estos tóxicos, actuar rápido marca la diferencia.

Qué SÍ puede recibir de premio ocasional

No se trata de que tu perro nunca pruebe algo rico. Se trata de elegir bien y dárselo en el momento y lugar correctos, no desde la mesa. Estos alimentos naturales, en trozos pequeños y sin sal ni condimentos, son buenos premios:

  • Pollo o pavo cocido sin piel, sin sal y sin hueso.
  • Zanahoria cruda o cocida, excelente para roer y baja en calorías.
  • Manzana sin semillas ni centro, en trozos.
  • Trozos de plátano o sandía sin pepa, con moderación por el azúcar.
  • Zapallo o camote cocido, sin azúcar ni especias.
  • Arándanos o vainitas cocidas como premio ligero.
La regla del 10%

Todos los premios y extras del día juntos no deben pasar del 10% de las calorías que tu perro necesita. El otro 90% debe venir de su alimento balanceado, que es el que le aporta todo lo que su cuerpo requiere. Un premio es un gusto, no una comida.

Cómo cortar el hábito de mendigar

Si tu perro ya es un mendigo profesional, se puede corregir, pero necesita que toda la casa rema para el mismo lado. Basta con que una persona ceda para que el perro siga insistiendo con todos.

  1. 1Acuerdo familiar: nadie, absolutamente nadie, le da comida desde la mesa. Ni el abuelo, ni los niños, ni las visitas.
  2. 2Dale su lugar durante las comidas: enséñale a ir a su cama o alfombra mientras ustedes comen, y prémialo por quedarse ahí tranquilo, no por pedir.
  3. 3Ignora el pedir por completo: nada de mirarlo, hablarle ni empujarlo. Cualquier atención lo refuerza. El pedir se apaga cuando deja de funcionar.
  4. 4Aliméntalo antes o en paralelo: si come su ración a la misma hora que ustedes, en su plato, tiene menos ansiedad por lo de la mesa.
  5. 5Sé constante: los primeros días va a insistir más que nunca porque antes le funcionaba. Aguanta esa etapa sin ceder y el hábito desaparece en una o dos semanas.

El rol del ejercicio

Un perro con hambre real por falta de gasto o un perro aburrido pide más comida. El ejercicio diario no solo quema calorías y mantiene su peso: también reduce la ansiedad que muchas veces está detrás del mendigar constante. Un perro que sale a caminar, olfatea y se cansa vuelve a casa satisfecho y descansa, en vez de rondar la cocina buscando estímulo. Combinar una dieta ordenada con buenos paseos es la receta más simple para un perro en su peso y con buenos modales a la hora de comer.

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Preguntas frecuentes

¿Es malo darle comida de la mesa a mi perro?

Como hábito, sí. Fomenta el sobrepeso, lo convierte en un mendigo y lo expone a alimentos tóxicos escondidos en nuestra comida, como cebolla, ajo, uvas o xilitol. Un premio natural bien elegido y dado fuera de la mesa es distinto y sí está permitido con moderación.

¿Qué comida humana sí puede comer mi perro?

Puede recibir de premio ocasional pollo o pavo cocido sin sal ni hueso, zanahoria, manzana sin semillas, zapallo o camote cocido, y frutas como plátano o sandía sin pepa con moderación. Siempre en trozos pequeños y sin condimentos.

¿Qué pasa si mi perro come cebolla o ajo?

La cebolla y el ajo dañan sus glóbulos rojos y pueden causar anemia. Si comió una cantidad apreciable, llama al veterinario de inmediato con el dato de qué y cuánto comió. No le induzcas el vómito por tu cuenta.

¿Cómo hago para que mi perro deje de pedir en la mesa?

Que nadie de la casa le dé comida desde la mesa, enséñale a quedarse en su cama durante las comidas premiando esa calma, e ignora por completo el pedir. Sé constante: al principio insistirá más, pero el hábito se apaga en una o dos semanas cuando deja de funcionarle.

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