Para saludar bien a un perro que no conoces: primero pide permiso al dueño, luego no te abalances ni le pongas la mano encima de la cabeza, y sobre todo deja que sea el perro quien decida acercarse a olerte. Agáchate de costado, evita la mirada fija y ofrece calma. Si el perro se aparta, tiembla o se pone rígido, no insistas. Enseñar esto a los niños previene la mayoría de las mordeduras, que casi siempre ocurren en saludos mal hechos.
¿Buscas paseador en Lima? Compara perfiles y preciosLa forma correcta de saludar a un perro que no conoces se resume en tres reglas: pide permiso al dueño, no invadas su espacio y deja que el perro decida acercarse. Suena simple, pero la mayoría de la gente hace justo lo contrario: ve un perro lindo en el parque Kennedy o en el malecón de Miraflores, corre hacia él, le estira la mano a la cara y le da palmaditas en la cabeza. Ese saludo, tan común y bienintencionado, es exactamente el que más incomoda a los perros y el que está detrás de buena parte de las mordeduras, sobre todo a niños.
Saber saludar bien no es un tecnicismo: es seguridad. Un perro que se siente respetado se relaja y muchas veces termina buscándote él. Un perro presionado se defiende. Aquí tienes el paso a paso.
Paso 1: pide permiso al dueño, siempre
Antes de tocar a cualquier perro, pregunta a su dueño si puedes saludarlo. No es solo cortesía. El dueño sabe cosas que tú no puedes ver: si su perro es tímido, si está en recuperación de una cirugía, si no le gustan los desconocidos, si está entrenando y no debe distraerse, o si simplemente no quiere que lo toquen. En Lima verás cada vez más perros con un pañuelo o arnés amarillo o la etiqueta necesito espacio: eso significa no te acerques, respétalo aunque el perro se vea manso.
Un no del dueño no es personal ni descortés. Muchos perros en proceso de socialización o rehabilitación necesitan justamente que la gente no los toque. Respetar ese no ayuda al perro a mejorar. Insistir, aunque sea con la mejor intención, lo perjudica.
Paso 2: no invadas su cabeza ni te abalances
Este es el error más frecuente. Instintivamente estiramos la mano por encima de la cabeza del perro para acariciarlo. Para el perro, una mano que baja desde arriba hacia su cráneo es amenazante: no ve de dónde viene y le tapa la visión. Muchos perros aguantan, pero muchos otros se asustan o se ponen a la defensiva.
- No te inclines encima del perro ni lo abraces: para ellos, un abrazo humano es una presión incómoda, no un gesto de cariño.
- No le estires la mano directo a la cara ni le pongas los dedos en el hocico: no necesita olerte la mano de cerca, ya te huele a metros.
- No lo mires fijo a los ojos: en un perro desconocido, la mirada sostenida puede leerse como reto.
- No hagas ruidos agudos ni movimientos bruscos: la calma transmite seguridad.
- No lo acorrales contra una pared o una reja: dejar salida siempre baja la tensión.
Paso 3: deja que el perro se acerque a ti
La regla de oro: el perro decide. En vez de ir tú hacia él, ponte de costado, agáchate un poco sin encimarte y quédate quieto y relajado. Si quieres, palmea suavemente tu propia pierna o deja la mano abajo, a la altura del pecho del perro, con la palma relajada. Y espera. Si el perro se acerca, te huele y se queda con el cuerpo suelto, moviendo la cola, es que está cómodo y puedes acariciarlo con calma. Si se aparta, se queda en su sitio o mira para otro lado, te está diciendo que prefiere que no, y hay que respetarlo.
| El perro dice sí | El perro dice no |
|---|---|
| Se acerca por su cuenta a olerte | Se queda atrás o se esconde tras el dueño |
| Cuerpo suelto, cola moviéndose | Cuerpo rígido, cola pegada o entre las patas |
| Te busca con el lomo o pide más caricias | Se aparta, tiembla, bosteza o se relame nervioso |
| Orejas neutras, boca relajada | Orejas atrás, gruñido bajo, se ve el blanco del ojo |
Dónde sí acariciar y dónde no
Cuando el perro ya te aceptó, acaricia zonas que a casi todos les gustan y que no resultan invasivas: el pecho, los costados del cuello, los hombros o el lomo con caricias suaves. Evita al principio la cabeza, la cola, las patas y el vientre; son zonas más sensibles que un perro solo ofrece a quien ya conoce y en quien confía. Ve leyendo su respuesta: si se acerca más, vas bien; si se tensa o se aleja, para.
Un caso especial: perros con correa en la calle
Muchos saludos ocurren en plena calle o en un parque, con el perro sujeto por la correa, y ahí hay un detalle extra que importa. Un perro atado no puede alejarse si se siente incómodo, y esa falta de escape lo pone más a la defensiva de lo que estaría suelto. Por eso, si vas a acercarte a un perro con correa en un parque de Barranco o San Isidro, ve aún más despacio y lee bien tanto al dueño como al animal. Y si llevas a tu propio perro, no dejes que se abalance de frente sobre otro perro atado: el saludo canino sano es de costado, describiendo una curva y olfateándose por los lados, nunca cara a cara y tirando de la correa. Un choque frontal entre dos perros tensos y sujetos es una de las situaciones que más peleas provoca en los parques limeños. Camina, saluda de reojo y sigue tu camino: si ambos perros quieren, ya se conocerán con calma en otro momento.
Enseñar esto a los niños es lo más importante
La mayoría de las mordeduras a niños ocurren en casa o con perros conocidos, y casi siempre en un saludo o una interacción mal hecha: el niño abraza al perro, le jala la cola, le da un beso en la cara o lo persigue. No es que el perro sea malo; es que estaba avisando y nadie leyó las señales. Enséñales a los chicos reglas cortas y claras.
- 1Siempre pregunta al dueño y a un adulto antes de tocar a un perro.
- 2Nunca abraces, beses ni te subas encima de un perro.
- 3Deja que el perro venga a ti; no corras hacia él ni lo persigas.
- 4No molestes a un perro que come, duerme o tiene un juguete.
- 5Si el perro se aleja o gruñe, quédate quieto y déjalo en paz.
Si un perro se pone rígido, gruñe, enseña los dientes, se lame el hocico repetidamente, bosteza fuera de contexto o se le ve el blanco del ojo, está pidiendo espacio con claridad. No lo toques, no lo mires fijo, gira el cuerpo de lado y aléjate despacio. Nunca corras: correr puede activar la persecución.
Un perro que sale seguido y se encuentra con gente y otros perros de forma sana saluda mejor. Encuentra paseadores en Lima que trabajen la socialización con paciencia y buen manejo.
Buscar paseador en LimaPreguntas frecuentes
¿Puedo estirar la mano para que el perro me huela?
No hace falta y muchas veces incomoda. El perro ya te huele a metros de distancia; una mano que se le acerca a la cara puede resultarle invasiva. Mejor quédate quieto de costado y deja que él se acerque si quiere.
¿Por qué no debo acariciar la cabeza de un perro desconocido?
Porque una mano que baja desde arriba hacia el cráneo le tapa la visión y le resulta amenazante. Muchos perros lo toleran, pero otros se asustan o se ponen a la defensiva. Empieza por el pecho o los costados del cuello.
¿Qué hago si el dueño no me deja saludar a su perro?
Respétalo sin insistir. Muchos perros están en socialización, rehabilitación o recuperación de una cirugía y necesitan que la gente no los toque. Un pañuelo o arnés amarillo también significa necesito espacio.
¿Cómo le enseño a mi hijo a acercarse a los perros?
Con reglas cortas: preguntar siempre a un adulto y al dueño, nunca abrazar ni besar al perro, dejar que el perro venga solo, y no molestarlo cuando come o duerme. Esto previene la mayoría de las mordeduras infantiles.